jueves, 10 de mayo de 2012

VICTORIA DE LA GRAN GUERRA PATRIA: "ESPÉRAME, QUE YO VOLVERÉ..":

  Dedicado a Vadim y a Katiushka
 
 VICTORIA  DE LA GRAN GUERRA PATRIA: "ESPÉRAME, QUE  YO  VOLVERÉ..":

Espérame que volveré.
Solo que la espera será dura.
Espera cuando te invada la pena, mientras ves la lluvia caer.

Espera cuando los vientos barran la nieve.
Espera en el calor sofocante.
Cuando los demás hayan dejado de esperar olvidando su ayer.

Espera incluso cuando no te lleguen cartas de lejos.
Espera incluso cuando los demás se hayan cansado de esperar.
Espera incluso cuando mi madre y hermanos crean que ya no existo.
Y cuando los amigos se sienten junto al fuego para brindar por mi muerte.

Espera no apresures a brindar por mi memoria tú también.
Espera porque volveré desafiando todas las muertes.
Y deja que los que no esperan digan que tuve suerte.
Nunca entenderán que en medio de la muerte tú con tu espera me salvaste.
Solo tú y yo sabremos cómo sobrevivir, es porque esperaste y los otros no.

                                   Konstantin Simonov*, ( poema ruso que llevaban muchos soldados en sus camisas cuando avanzaban sobre el frente de la Alemania Nazi)


Hace 70 años, al mediodía del 22 de junio de 1941, todo el pueblo soviético estaba pendiente de la alocución radiada del canciller Viacheslav Molotov, quien anunció el inicio de una guerra tras el pérfido ataque de Alemania contra la URSS. “Nuestra causa es justa. El enemigo será derrotado. Y la victoria será nuestra”, eran las últimas palabras de su mensaje.
Nadie sabía entonces que fuera necesario esperar cuatro largos años hasta la victoria. y    que el cielo despejado, permitiera ver volar las cigüeñas, para todos los hombres, mujeres y niños  de la Unión Soviética , y de  ver su  azul   después de las nubes que se ciñeron sobre Europa con  la maquinaria belicista nazi.
 Esa es  parte de la historia  de la Humanidad  que no se puede borrar, a pesar de cambios,  y  caídas, porque el hombre  no es infalible,  aunque los principios e ideas justas siempre saldrán a la luz  y constituyen la utopía  de un mundo mejor, al que de una forma u otra podremos contribuir los hombres y mujeres de nuestra época eternamente agradecidos  a todos los héroes vivos, muertos, y anónimos de la  Segunda Guerra Mundial que enlutó  a tantas familias y  segregó a pueblos enteros .     
La Segunda Guerra Mundial, preparada y destacada por los círculos más reaccionarios y agresivos del imperialismo, no tiene precedente en la historia de la humanidad por sus dimensiones, ensañamiento, pérdidas humanas y materiales. En ella participaron cuatro quintas partes de la población del globo terráqueo, y las acciones militares se desenvolvieron en tres continentes y sobre espacios del Océano mundial. De todas las guerras habidas, ésta fue la más sangrienta y destructiva. La humanidad pagó al dios Moloc*** el enorme precio de más de 50 millones de vidas.
Las llamas de la Segunda Guerra Mundial flamearon por espacio de seis largos años. Los Estados del bloque fascista-militarista: Alemania, Italia, Japón y otros intentaron por las fuerzas de las armas abrirse camino hacia el dominio mundial. Su objetivo político militar consistía en acabar con la Unión Soviética, el primer país socialista en el mundo. Su propósito era privar de libertad e independencia a muchos países. Así, sobre toda la humanidad descendería por largos años la sombría noche de barbarie y obscurantismo. Se precisaron colosales recursos, fuerzas y medios de los países y pueblos de la coalición antihitleriana para desbaratar los dementes planes de los agresores.
La Gran Guerra Patria (Bеликая Отечественная война, Velíkaya Otéchestvennaya voyná) de la Unión Soviética fotos de soldados de Stalingrado
La Gran Guerra Patria de la Unión Soviética (1941-1945), denominación atribuida a Jorge Dimitrov, héroe búlgaro,a Stalin,  fue el episodio de mayor envergadura en la Segunda Guerra Mundial, ya que tomó sobre sí el golpe más recio de las fuerzas de la Alemania Hitleriana. El término fue expuesto por primera vez  en el periódico "Pravda" el 23 de junio de 1941. Fue precisamente en el Frente Oriental donde se destruyó el poderío militar de la Wehrmacht, se aniquiló el fascismo en encarnizados combates y, ya después, al militarismo japonés. Ahí tuvieron lugar los combates más importantes que cambiaron de modo radical el curso de la Segunda Guerra Mundial. Ahí comenzó el amanecer de la Victoria sobre el fascismo y se consiguió el triunfo. Durante 1.418 días y noches se sostuvieron encarnizadas batallas en el extenso frente que se extendía desde el Mar de Bárents hasta el Mar Negro.
 El pueblo soviético que entró en combate cuerpo a cuerpo con la monstruosa máquina de guerra hitleriana, tuvo que poner en máxima tensión todas sus fuerzas y experimentar el dolor por el revés sufridos en el frente, cuando el enemigo llegó a las puertas de Moscú, bloqueo Leningrado y se lanzó sobre las orillas del Volga y las zonas premontañosas del Cáucaso. A pesar de las inverosímiles dificultades no pudieron doblegar el espíritu combativo del Ejército Soviético ni debilitar el estoicismo de su pueblo.
La Batalla de Stalingrado constituyó el punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial, el momento en que las tropas soviéticas, tras las derrotas iniciales de la Operación Barbarroja, pasan a la ofensiva contra las fuerzas nazis del Eje, de hecho, la importancia de esta batalla se aprecia en la cantidad enorme de bajas de ambas partes, la destrucción total de una ciudad soviética y las enormes pérdidas de hombres y material sufridas por la Wehrmacht, por ello la crítica histórica considera que la Batalla de Stalingrado fue la derrota militar más dura (y más decisiva) de la Alemania hitleriana, tras la cual la iniciativa en combate correspondió al Ejército Rojo. La Unión Soviética fue el país combatiente que soportó casi el 80% del ataque de los países del Eje en Europa, por lo que la victoria en la Batalla de Stalingrado y la consiguiente contraofensiva significaron el comienzo del desmoronamiento de la máquina de guerra alemana.

 El estoicismo y valentía del los combatientes soviéticos se pusieron de manifiesto en los primeros días de la guerra que fueron los más difíciles. El pueblo y el ejército dirigido por el Partido Comunista, tanto en el frente como en la retaguardia, demostraron un heroísmo, abnegación, valor, estoicismo e intrepidez masivos, sin precedentes en la historia de las guerras.
Las etapas históricas de mayor significación en el camino hacia la victoria durante la Gran Guerra Patria librada por el pueblo soviético contra la Alemania fascista fueron las batallas de Moscú,  la mencionada  Batalla de Stalingrado y la de Kursk, que demostraron ante el mundo entero el poderío indestructible del Estado soviético y de sus Fuerzas Armadas, su capacidad para destruir el bloque fascista.
En los encarnizados y arduos combates que tuvieron lugar en en el otoño de 1941 e invierno de 1942 en los alrededores de Moscú, lugar en el que se enfrentaron las agrupaciones principales de las tropas soviéticas y alemanas fascistas, el enemigo fue derrotado, arrojado de los alrededores de la capital soviética y obligado a pasar a la defensa en casi todo el frente soviético-germano. La victoria ante las puertas de Moscú, significó el principio de un viraje completo en la guerra, disipó el mito sobre la insensibilidad del ejército fascista alemán y enterró definitivamente el aventurero plan hitleriano del "blitzkrieg".
El mundo creyó en la posibilidad real de derrotar al agresor, lo que ayudó a fortalecer la coalición antihitleriana y debilitar el bloque de los Estados fascistas, así como a incrementar el movimiento de liberación en los países europeos ocupados. Después de la derrota en las afueras de Moscú, la Alemania hitleriana se vio ante la necesidad de llevar acabo una guerra prolongada para la que no estaba preparada.

BAKÚ, BATALLA DE KURSK

Aprovechándose de la ausencia del segundo frente en Europa, el mando hitleriano trasladó grandes reservas de Europa Occidental al frente soviético-germano, lo que permitió a las tropas fascistas alemana desencadenar, en el verano de 1942, la ofensiva en Dirección Suroeste con el fin de cortar el Volga que era una vía importante de comunicación, tomar Bakú –importante frente de petróleo-, conquistar el Cáucaso y obligar a la Unión Soviética a capitular.
Sin embargo, el plan estratégico de Hitler fracasó al igual que en 1941. Las tropas soviéticas, en intensos combates defensivos, gastaron y desangraron las agrupaciones enemigas, deteniéndolas a continuación en el Volga y en las zonas premontañosas del Cáucaso. El mundo entero, conteniendo la respiración, observaba la batalla que se libraba en el Volga. En todas partes la gente sentía y comprendía que era allá donde se decidía el resultado de la guerra. A consecuencia de la aplastante derrota sufrida por las tropas fascistas en Stalingrado durante el invierno de 1942-1943, la iniciativa estratégica había pasado en forma irreversible a manos del mando soviético. En Stalingrado no sólo habían sido liquidados los ejércitos selectos hitlerianos, sino que también había sido quebrantada la moral de los fascistas. Y aunque la guerra continuó por espacio de más de dos años, el curso ulterior de los acontecimientos estaba predeterminado en gran medida. La enorme ola destructora de la agresión fascista que llegara a orillas del Volga y a la Cordillera Principal del Cáucaso fue desviada en sentido inverso.
En el verano de 1943 fracasó el último intento de los hitlerianos para recuperar la iniciativa estratégica perdida. En la batalla de Kursk –una de las más importantes de la Segunda Guerra Mundial- las tropas fascistas alemanas sufrieron una derrota arrolladora. Se desplomó la estrategia ofensiva del bloque fascista creándose condiciones propicias para desencadenar la ofensiva general de las Fuerzas Armadas Soviéticas. Con la derrota de los alemanes en Kursk y con la salida de las tropas soviéticas al Dniéper concluye el camino radical en el curso de esa guerra. El bloque fascista se vio forzado a pasar a la defensa en todos los teatros de la Segunda Guerra Mundial y se crearon condiciones apropiadas para el desembarco de las tropas anglo-estadounidenses en Italia. Se incrementó el Movimiento de Resistencia en los países de Europa esclavizados por el fascismo.
En la etapa culminante de la guerra de Europa, en 1945, el Ejército Soviético desarrolló una poderosa ofensiva estratégica, llegando por completo a derrotar las tropas fascistas alemanas. Uno de los factores más importantes y decisivos para la victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania hitleriana y el Japón militarista, ha sido el papel rector del Partido Comunista que al asumir toda la responsabilidad por el destino de la Patria socialista, puso en movimiento todas las fuerzas morales y materiales del país para derrotar por completo al agresor. En los frentes y en la retaguardia, en los territorios temporalmente ocupados por el enemigo el partido se manifestó como única fuerza combativa, de movilización y dirección, como el jefe político del pueblo soviético.
En la región central de Alemania fascista culminaban el avance las tropas del 1 y 2 Frentes de Bielorrusia y del 1 Frente de Ucrania que eran dirigidos por renombrados jefes militare soviéticos. Es lógico que fueran precisamente los Mariscales de la Unión Soviética G. Zhúkov, I. Kóniev y K. Rokossovski, quienes defendieron Moscú y Stalingrado, los que condujeron tales frentes hasta el mismo Berlín.
De las ruinas de Stalingrado a los muros de Berlín llegó también con su 8 Ejército de la Guardia General V. Chuikov (después mariscal de la Unión Soviética). Su voluntad, experiencia militar y su táctica de ataque en combates cayeron con grupos de asaltos –táctica aprendida en la defensa de la fortaleza del Volga- venció en Berlín.
El profundo conocimiento del arte militar, los amplios horizontes estratégicos y las atrevidas decisiones operativas de los jefes militares soviéticos eran muy superiores a los de generalato de la Alemania fascista. Sus atrevidas, valientes y hábiles decisiones, que se apoyaban en el heroísmo de masas, en la maestría del soldado soviético y en el poderío del Estado socialista, así como su inflexibilidad y firmeza en la dirección de las tropas con miras a conseguir los objetivos propuestos, condicionaron en gran parte la victoria sobre el fascismo alemán y el militarismo japonés.  Cullminando en mayo de 1945 , cuando la bandera soviética ondea en Berlín. La maquinaria de propaganda de los aliados occidentales esperó que se capitulase primero en la ciudad francesa de Reims el 8 de mayo de 1945 ante el alto mando militar aliado, y sólo al día siguiente, el 9 de mayo de 1945, se procedió a la total rendición germana en Berlín frente al mando militar soviético, por lo cual la Unión Soviética decidió festejar oficialmente el Día de la Victoria el 9 de mayo.
Junto con los soviéticos, contra el enemigo común se levantaron todos los pueblos amantes de la Libertad. Entre ellos hubo no pocos españoles. He aquí el ejemplo de Ruben Ibarruri, el hijo de la Pasionaria, que, siendo jefe de compañía de almetralladoras del Ejercito Rojo, dio su vida en la batalla de Stalingrado. Igual como él, en todos los frentes decisivos de la Gran Guerra Patria luchaban los republicanos españoles emigrados a la URSS. Así como también hubo cubanos, y hombres de otras latitudes.

LOS JEFES MILITARES SOVIÉTICOS
Los brillantes  jefes militares soviéticos,  estudiados e investigados , con sus características  y capacidades   vencieron.
El talento de un jefe militar no se puede apreciar sin tomar en cuenta los objetivos en nombre de los cuales se manifiesta.
 El marxismo-leninismo rechaza por completo la afirmación de los teóricos burgueses en el sentido de que el talento es algo nato, independiente del medio, que es el que hace surgir dicha personalidad, del carácter de su actividad y de las condiciones sociales concretas. Rechaza también la idea misma de que el talento estratégico sea de los "elegidos", un don natural o divino. En realidad, las particularidades individuales y las cualidades personales que caracterizan a un determinado jefe militar se forman y desarrollan en las condiciones sociopolíticas en las que nació, creció y se formó como individuo. Son en realidad esas condiciones las que favorecen el desarrollo de las actitudes naturales congénitas y sus particularidades personales, como también las pueden frenar.
La actividad de un jefe militar debe de estar subordinada a sus convicciones ideológicas y políticas y se manifiesta en el servicio a su pueblo y país. La experiencia histórica es testigo de que solamente puede ser jefe el que posee capacidad de previsión científica, pues esta persona es la que corresponde por completo a las exigencias de una situación militar. Prevenir el curso y el resultado de la guerra armada es sumamente difícil. Ello se debe a múltiples circunstancias: a la amplitud de espacio y al dinamismo y complejidad de las acciones combativas; a la gran cantidad de casualidades de diversa índole que surgen porque las partes beligerantes ocultan sus fuerzas, medios e intenciones; a la falta de datos precisos sobre el enemigo. Además existen otros factores que ejercen su influencia sobre el grado de prevención del jefe. Y, sin embargo, esa previsión existe.
 No en vano Lenin, que hemos reiterado en muchos años y omitido tantas veces  en otros más recientes, hombre que trasciende su época por su pensamiento y acción indudables por la creación del Primer Estado Socialista en  las condiciones más adversas, era un gran maestro en la previsión, y  decía: "La profecía milagrosa no es más que una fábula. La científica, en cambio, es un hecho"
Y por otra parte, F. Engels, uno de los fundadores del comunismo científico que contribuyo de manera invaluable en la solución de los problemas relacionados con la guerra, señalaba que los jefes sensatos que gozan de autoridad son necesarios no sólo cuando las tropas avanzan y obtienen victorias, sino también en los momentos de los revés cuando los ejércitos son derrotados y se ven en la obligación de retroceder. El decía que: "el sentido común de algún general puede frecuentemente salvar un ejército derrotado de la peor de las consecuencias posibles de una derrota…"
fueron destacados jefes militares de la contienda de la Gran Guerra Patria:
  • Mariscal de la Unión Soviética Gueorgui Zhúkov
  • Mariscal de la Unión Soviética Alexandr Vasilevski
  • Mariscal de la Unión Soviética Iván Koniev
  • Mariscal de la Unión Soviética Konstantín Rokossovski
  • Mariscal de la Unión Soviética Leonid Góvorov
  • Mariscal de la Unión Soviética Rodión Malinovski
  • Mariscal de la Unión Soviética Kiril Meretskov
  • Mariscal de la Unión Soviética Semión Timoshenko
  • Mariscal de la Unión Soviética Fiódor Tolbujin
  • General de ejército Alexei Antónov
  • Mariscal de la Unión Soviética Iván Bagramián
  • Mariscal de la Unión Soviética Semión Budionny
  • General de ejército Nikolái Vatutin
  • Mariscal de la Unión Soviética Kliment Voroshílov
  • Mariscal de la Unión Soviética Andréi Yeriómenko
  • Comisario del Pueblo de la Marina de Guerra de la URSS Nikolái Kuznetsov
  • General de ejército Iván Cherniajovski
  • Mariscal de la Unión Soviética Borís Sháposhnikov
E indiscutiblemente  el principal protagonista: el pueblo  de todas las Repúblicas que conformaron la URSS. Hoy  ya no existe la Unión Soviética, pero si queda  en la memoria histórica  de la Humanidad el sacrificio  de todos estos  pueblos que unidos en la Gran Guerra Patria  no permitieron el ultraje de su suelo con el mayor costo de vidas humanas de toda Europa.  Finalmente  terminamos recordando este fragmento de  un luchador contra el nazismo:

"Solo os pido una cosa : si sobrevivís a esta época, no olvideís. No olvideís  ni a los buenos  ni a los malvados
Reunid con paciencia los testimonios sobre aquellos que cayeron…Por ellos y por nosotros.
Un día el hoy pertenecerá al pasado, y se hablará de una gran época  y de los héroes  anónimos que han hecho historia…
Quisiera que todos  supiesen que  no  hay héroes anónimos Eran seres  con nombre, con rostro, con deseos y esperanzas  y el dolor del último de los últimos  no ha sido menor que el del primero, cuyo nombre perdurará".
Julius Fucik*, periodista y novelista checo " Reportaje al pie de la Horca"

notas:
* Durante la  Segunda Guerra Mundial, se produce la ocupación militar de Checoslovaquia por las fuerzas nazis. En abril de 1942 es hecho prisionero Julius Fucik, periodista y novelista checo, miembro activo de la resistencia patriota. Permanece en la cárcel de Pankrác hasta agosto o septiembre de 1943.  Siendo posteriormente decapitado en Berlín el 8 de septiembre de ese año.
En su permanencia en prisión, escribe su "Reportaje al pie de la Horca", también conocido como "Reportaje al pie del Patíbulo"  gracias a los papeles que furtivamente le entrega un guardia de la prisión, y que con el mismo sigilo los va sacando y escondiendo, hasta que los recopilara y ordenara Gusta Fuciková, la mujer de Julius Fucik, escribe:

“Este es mi testamento para ustedes, padre, madre y hermanas; para ti, mi Gusta, y para ustedes, camaradas, para todos aquellos que he querido. Si creen que las lágrimas borrarán el triste torbellino de la pena, lloren un momento. Pero no se lamenten. He vivido por la alegría y por la alegría muero, y sería un agravio poner sobre mi tumba el ángel de la tristeza”. (Fragmento).
Julius Fučík
(1903.Feb.23-1943.Sep.08
)


Fuentes:
-Ecured. diccionario enciclopédico cubano tomado de Svetlishin, N. Destacados jefes militares en la Gran Guerra Patria de 1941-1945. Editorial Progreso, Moscú: 1985.
-sp.rian.ru/

-"Reportaje al Pie de la Horca" de J. Fucik.
-wikkipedia
-http://www.spain.mid.ru/prensa_sp/prensa_032.html
-Konstantin Simonov (1915-1979), conocido novelista, dramaturgo, publicista y autor de ensayos y articulos sobre el arte. En la década del 40 fue, quizás el poeta más popular. Gozó de particular éxito en los años de la guerra su poesía Espérame, apasionado conjuro de fe y esperanza... La lírica de Simonov se distinguió siempre por su aguda percepción de los problemas actuales, era concreta, brillante en la expresión y, a veces, tenía un carácter francamente publicístico. Fue galardonado seis veces con el Premio Nacional.
-Jorge Dimitrov,  líder búlgaro .
En 1949 murió Jorge Dimitrov a los 67 años, siendo jefe del gobierno de la República Popular Búlgara y uno de los más grandes líderes de la clase obrera mundial,  comunista íntegro y  revolucionario de profesión, un luchador internacionalista, un heroico combatiente del movimiento comunista. 
 Dimitrov nació un 18 de junio de 1882, cerca de la ciudad búlgara Radomir. Para sobrevivir tuvo que trabajar de impresor y desde los 15 años participó en la actividad política, dirigiendo la Unión de Sindicatos de Bulgaria. Desde 1910 y con 28 años Dimitrov formó parte del Comité Central del Partido Comunista de Bulgaria.
Cuando Dimitrov tenía 41 años de edad, una dictadura fascista derrocó al gobierno constitucional campesino de Stam-bolijski y desató una dura represión contra el Partido Comunista y sus militantes, a pesar de las duras condiciones de represión y persecución, se preparó en la clandestinidad el levantamiento popular antifascista, en septiembre de 1923. Este movimiento y acción armada del proletariado búlgaro fue aplastado violentamente, debiendo Dimitrov salir del país porque fue sentenciado a muerte. 
Se dirigió al extranjero donde continuó su actividad política. En Yugoslavia, lideró durante 3 meses el periódico del partido “Diario Obrero”. Fue reconocida internacionalmente su labor. Como dirigente del Partido Comunista de Bulgaria, formó parte de la Internacional Comunista. En el XII Pleno del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, realizado en septiembre de 1932, dio a conocer su propuesta sobre el Frente Único y la acción del proletariado para derrotar al fascismo. 
En Berlín, cuando Jorge Dimitrov tenía 51 años, conjuntamente con sus camaradas B. Popov y W. Tanev, fue detenido un 9 de marzo de 1933, acusándoseles del incendio del Reichstag (parlamento alemán), ocurrido un 27 de febrero del mismo año. Se inició el proceso de Leipzig, en el que el camarada Dimitrov, con la solidaridad internacionalista levantada y su propia defensa trocó al acusador en acusado, culpando al nazifascismo de haber provocado el incendio y el propio juicio con fines políticos. 
Una vez absuelto se instaló en la Unión Soviética. Desempeñó el puesto de Secretario General de la Internacional Comunista, desde 1935 hasta 1943 y fue miembro del Soviet Supremo, desde 1937 hasta 1945. Fue líder del movimiento de resistencia búlgaro durante la II Guerra Mundial. Ocupó el cargo de jefe de gobierno de la República Popular Búlgara, desde 1946 hasta su muerte, en 1949.
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compilación  y confección  de Isabel Cristina