domingo, 18 de diciembre de 2011

Necesidad de creer en el cambio

Necesidad de creer en el cambio

 

                                                            Autor: Oscar Fernández Morales*

El arte, la cultura  en cualquiera de sus manifestaciones tienen un valor universal, hay que respetarlos y cultivarlos. Toda Revolución social  que se precie de tal  tiene que hacerlo sino es excluyente y se niega a sí misma.

Hoy Cuba necesita sumar,   no restar.  La Revolución Cubana necesita de todos los que quieren mejorar   el mundo y cambiar las cosas  de su país. Creo que ese es el reto mayor  para que las generaciones que vienen quieran ser revolucionarias, precisamente porque quieren mejorar las cosas. Eso no  se reduce a tener un carné de la Juventud o del Partido, es ante todo,    una voluntad de cambiar las cosas   y de creer   que lo que se hace por modesto que sea sirva para cambiar  el objetivo mayor,  que es  darle perdurabilidad a los cambios revolucionarios, Echeverría, Frank País, Fidel Castro, Abel Santamaría ;  fueron jóvenes   que creyeron en el cambio  y en la justeza de esos cambios.

Hoy hay que hacer de esta juventud,  una juventud que crea  en que pueda cambiar las cosas para mejor, sean Aldeanos* o no, el tamaño  se mide por la voluntad y por el deseo de hacer las cosas.  Hay que creer que eso es posible, sino la Revolución no tiene futuro sino hay necesidad de creer en la discrepancia.

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Nota; Aldeanos  grupo de Rock alternativo, mencionado en la Entrevista al Ministro de Cultura Abel Prieto publicada en Cubadebate http://www.cubadebate.cu/?p=134687

*Licenciado en Ciencias Políticas.
 
 
 
 

Abel Prieto: Tenemos que formar en Cuba un receptor crítico de la cultura

Por Vladia Rubio
Del Blog de Vladia
El ciberespacio se estuvo caldeando por estos días a ritmo de reguetón. Pronunciamientos televisivos, artículos, comentarios, correos electrónicos… se han ido acumulando, sobre todo en torno al llevado y traído Chupi-Chupi, acerca del que sentí la necesidad de opinar desde el pasado junio, cuando todavía era una voz solita en el ciberespacio.
Pero, auque ese video clip ha sido el ejemplo más a mano, lo que importa no es un número en particular sino lo que simboliza e implica su difusión por los medios masivos. Por eso, cuando el ministro de Cultura Abel Prieto comentó durante la clausura este miércoles del Taller Internacional sobre redes sociales, acerca de la importancia de no adoptar posturas elitistas, que pudieran significar una barrera para sumar voluntades en los empeños por un mundo mejor, decidí interrogarlo al final de su discurso.
-¿Hasta qué punto adoptar en el ámbito de las producciones artísticas esas posturas inclusivas y no elitistas, sin correr el riesgo de caer en populismo, ese que nos hace construir famosos con pies de barro, que después andan por el mundo diciéndose representantes de la cultura cubana?
-Creo que en temas como ese que tú abordaste, de esa pieza que ha sido tan debatida, el papel de la crítica artística es esencial, para que le dé argumentos a la gente. Porque una de las trampas más grandes es decir ‘vamos a darle a la gente lo que les gusta’, entendiendo el gusto como algo que no puede ser enriquecido, modificado; aunque claro, sin imponer patrones. En esas cuestiones a la crítica artística le toca un papel esencial, y hablo de una crítica que al tiempo que especializada, sea accesible para la gente joven.  Nosotros tenemos que formar ese receptor crítico, capaz de consumir cultura críticamente;  esa es una de las grandes prioridades en cualquier tipo de empeño cultural que nos propongamos.
-El arte alternativo parece estar en boga como concepto. Y en esta reunión sobre redes sociales se debatió la alternatividad como subversión del poder. ¿De qué manera usted interpreta el arte cubano con la etiqueta de alternativo?
-Las industrias culturales se han democratizado. Antes tú tenías que hacer una cola en la EGREM para que te hicieran un disco, o tenías que presentar un guión al ICAIC  y esperar turno para que te lo aprobaran y, después, que se pudiera disponer de presupuesto.  Hoy,  puedes hacer una película y un disco en tu casa. Las nuevas tecnologías favorecen formas que antes eran industriales.
-Pero hay quienes pretenden apropiarse del calificativo de “alternativo” para ubicarse en las antípodas de nuestro proyecto social…
-Puede haber esa trampa también. Por eso las instituciones tienen que tener la flexibilidad, la atención suficiente, a los procesos creativos novedosos que pueden considerarse “alternativos”. Yo no conozco en el presente -y creo que estoy muy cerca de la AHS y de lo que está haciéndose en las provincias- a ningún artista valioso que hoy emplee su arte para atacar a la Revolución o para diseñarse una trayectoria de disidente. No conozco ni uno solo.
-Los Aldeanos como grupo de música alternativa ha sido polémico y entendido desde muy distintas ópticas.
-Yo creo que los Aldeanos son gente revolucionaria, estuvieron en Estados Unidos y tuvieron una posición tremendamente consecuente.  En su trabajo, como en el de otros raperos nuestros, hay una crítica social y ética que tiene que ver con lo que necesitamos discutir en Cuba.  Lo llamado “alternativo”, es decir, lo que se hace en términos de arte fuera de las instituciones, si es auténtico, si tiene valor, debe tener un espacio en nuestra política cultural. Creo que hay que reconocer que la AHS  ha estado muy atenta siempre a esas zonas vivas de la creación que nacen y crecen fuera del marco institucional. Es decir, la frontera no está en los contenidos de una u otra obra, en un mensaje o en otro, sino en recibir dinero de nuestros enemigos.

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publicado en cubadebate 7 de diciembre 2011